Alvaro Fernández, viajes.
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Nos vamos de excursión (Marruecos) Parte II

Protagonistas:
Arabel Sánchez (la seño Arabeli)
Alvaro Fernández (narrador)


26-Diciembre-Viernes
Vemos una kasbah muy bonita en las cercanías, luego vamos a Errachidia a comprar algo y tiramos hacia Erfoud, donde hemos quedado con el guía. Puntuales a la cita en una gasolinera nos pide que le sigamos a su moto hasta su casa, allí la aparca y nos lleva a tomar el té a otra casa, la de su familia. Muy majos todos.
Nos lanzamos a la carretera, luego por pistas y luego por el desierto, donde le dejamos conducir. Llegamos al albergue, té y nos subimos a los camellos. Atardece de camino, quedando las dunas de colores tostados y llegamos al campamento que es pequeño y en donde sólo están dos guías y tres gabachos. Charlamos, cenamos, hacemos una hoguera, tocamos tos tams-tams e incluso bailamos un poco, cosa que aprovecho para enseñarles unas danzas africanas que son un primor. También caen algunas adivinanzas y chistes malos, luego nos vamos a dormir en jaimas con colchonetas y mantas.



27-Diciembre-Sábado
Nos despiertan pronto y volvemos al albergue, allí desayunamos y nos despedimos, cogemos al guía (que nos ha esperado por allí) y vemos Merzuga, que tiene una parte antigua bonita. Nos lleva a una tienda a ver alfombras.

/Cuarto asalto regateril/
Resultado--> Me dan por el saco, pago 400MAD por un colgante de plata para Marijose y un turbante.

Cuando la seño se entera monta un pollo impresionante en el que le recrimina al vendedor por haberse pasado con el precio y al guía por haberla entretenido sabiendo lo que estaba pasando. Momentos de tensión. Nos vamos de mal rollo y volvemos hacia Erfoud otra vez. De camino dejamos al guía en el desierto, en una tienda de fósiles en la que trabaja. Como la seño no está contenta con su actitud decidimos pagarle 100MAD y no los 150MAD que nos sugirieron pagarle si estábamos muy contentos, cosa que al pavo no le satisface. Nos tiramos como que media hora negociando el tema en un ambiente la mar de agreste. Momentos de super-tensión.

/Quinto asalto regateril/
Resultado--> Goleamos jugando fuera de casa. 100MAD y ni uno más.

Carretera hasta Asnif donde comemos unas tortillas bereberes estupendas y donde la seño Arabeli encuentra una tienda de fósiles con un erudito dentro que nos colma de explicaciones sobre los trilobites y, tras habernos colmado, sigue explicando el tío y ya nos sobramos, y el pavo que explica más cosas y yo ya me voy y me salgo fuera, me siento un buen rato y vuelvo para contemplar con horror cómo el tío sigue explicando sin parar apenas para respirar.
Finalmente nos invitan a té y charlamos amigablemente, luego la seño compra unos cuantos fósiles y a mi me regala un huevo con muchos fósiles dentro, muy generoso y muy majo el tío. Nos ofrecen alojamiento, pero decidimos pirarnos y tiramos millas hasta Tazzarine, donde nos alojamos en un hotel pijo. La carretera de esta zona es bonita de narices, llena de kasbahs y de palmeras. Nos duchamos, cenamos y vemos bailes autóctonos en el restaurante del hotel. Convencen a la seño para hacer el ridículo con los demás turistas, bailando al son de un violinista que toca con el violín de pie, estilo violonchelo, y dos percusionistas.




28-Diciembre-Domingo
El del hotel, al ver en mi ficha de llegada que soy web designer, me pide que traduzca su página al español, le mandaré un presupuesto cuando llegue a Pamplona.
Hacemos todo el recorrido hasta Zagora, seguimos hasta las dunas de Tinfou donde caminamos descalzos por la arena y subimos a lo más alto de estas dunas aisladas.
Allí uso lo que llevaba en el estuche de las lentillas y que por eso no se quedó en la maleta: un hermoso anillo de oro amarillo y oro blanco con un diamantito que le regalo a la seño, que se siente abrumada pero contenta por este desparrame.
Protagonizo una escena de acción trepidante al tirarme rodando duna abajo en busca de una foto viril que me saca la seño, pero se me enrosca el turbante en la cara a la primera vuelta y pierdo el rumbo, la dirección y casi la crisma.
De camino al hotel de enfrente, donde pensamos comer, la seño Arabeli me deja conducir, oportunidad que no desperdicio para pinchar una rueda. A pleno sol del Sahara cambiamos la dichosa rueda y retornamos hacia Zagora, con la intención de repararla en el primer taller, que encontramos pronto (gracias al Chús) porque tenemos hambre. Mientras la arreglan (son neumáticos con cámara) comemos en un hotelillo vacío y cochambroso. El dueño charla con nosotros largamente y al final nos hace un dibujo de amor en mi cuaderno.
Seguimos por la carretera y llegamos hasta 10 km después, porque se jode la rueda otra vez y la volvemos a cambiar. Tras telefonear a la agencia, nos dicen que vayamos doucement hasta Ouarzazate y que nos la apañan allí, pero para cuando llegamos están cerrados. Nos alojamos en el hotel Royal, 90MAD una habitación con ducha y cenamos cerca. Después salimos para dar una vuelta, pero nos aborda un marroquí borracho que nos pide que le traduzcamos al inglés una postal que quiere mandar a sus amigos, cosa que aceptamos y entramos en una tienda con todas las cosas habidas y por haber y nos reimos mucho de todo, el tío es un brasas pero un descojone. Luego nos invitan a té, pero les damos calabazas porque después no hay quien duerma.
Damos un garbeo y nos llama la atención que hay mucha policía por las calles, supongo que querrán que sea una ciudad segura por los estudios cinematográficos que tienen allí.



29-Diciembre-Lunes
Nos levantamos pronto y vamos a la agencia de alquiler, en la que nos cambian la cámara de la rueda (70MAD) mientras desayunamos, luego vamos al aeropuerto y ¡¡TIENEN MON VALISSE!!! (mi puñetera maleta)
La habían mandado a Dakar los muy hijos de #!!@&# y luego a París, hace falta ser pedazo #%!?#...
Nos dice el tipo, que me fastidia reconocer que es muy majo, que pongamos la reclamación en Madrid.
Y nos vamos para Marrakech. La carretera es estupenda, nos adentramos por primera vez en los Atlas y se nota, puertos de montaña y vistas sobradas. hay vendedores de geodas (rocas cristalizadas por dentro) en casi todas partes que te gritan al pasar y casi todas son más falsas que el carnet de conducir del Coyote. Pero también hay puestos guapos, en uno la seño Arabeli compra una geoda enorme por 200MAD para que hagamos una lámpara innovadora a nuestro retorno. En la guía Lonely Planet que gastamos aconsejan mucho un garito al que decidimos ir a comer y muy rico, pero 170MAD.
Finalmente llegamos a Marrakech, hay un tráfico horrible y caótico, todo el mundo pita todo el rato, por lo que ya no sabes si te pitan a ti o a su madre (que en gloria esté). No nos hallamos en el plano, y acabamos entrando en la medina amurallada, a ver qué pasa, para ver si llegamos a la plaza Djnaa-el-Fnaa donde hay hoteles con parking baratos. En seguida se ofrece un pibe desdentado a guiarnos hasta ella y aceptamos porque vemos mucha gente y las calles son estrechas y claustrofóbicas. Tras dos vueltas de esquina, lo que antes eran calles estrechas y claustrofóbicas ahora son callejuelas mínimas y agónicas, con miles de bicis, millones de motos y horillones de personas, además con tráfico de doble sentido que se atasca y no fluye, mogollón de humo y tiendas y talleres con ruido y griterío.
Es un horror, la seño se desespera y nos lamentamos por estar en el centro con el coche pero ya es demasiado tarde. El “guía” nos deja ya en una calle más normal, más ancha y nos dice de seguir recto. Le damos 20MAD y le hacemos caso, pero nos perdemos. Al final otro guía de esos en bicicleta nos lleva certeramente atravesando zonas agobiantes y desesperantes, nos consigue un hueco para aparcar en una “zona azul” (20MAD noche, 10MAD día) y nos engatusa para ir a un hotel ahí mismo. Nos dejamos engatusar porque estamos con ganas de hacer todo rápido e ir a dar una vuelta, dejamos las cosas en el hotel, le damos 20MAD y salimos.
Vamos a la plaza Djemaa El-Fnaa, que desde lejos se ve misteriosa e inquietante, es enorme y con muchas luces. Ya dentro vemos corros de personas alrededor de músicos, vendedores, humoristas, curanderos, pintoras de Henna, también hay una zona para comer con puestos que echan mucho humo creando una niebla que cubre toda la plaza, con sus generadores de gasolina que atufan y ensordecen, puestos de zumos de naranja, de frutos secos y especias, puestos de todo tipo. También hay un entramado de calles que sale de ahí, completamente abarrotado de puestos y de clientes. Hay de todo, de todo y de todo.
Nos bebemos un zumo y hacemos hambre sacando fotos al ambiente con el estupendo trípode que tenía en mi maleta recuperada (boníta mía). Luego cenamos en un puestillo de esos, nos damos un garbeo y nos volvemos al hotel a dormir.




30-Diciembre-Martes
Nos vamos de turismo urbano. Desayunamos crêpes con miel en la plaza Djnaa El-Fnaa y nos vamos andando por todo el mogollón. Vemos el palacio El-Badi y las tumbas Saadies, regateamos mucho, comemos un Tajine en un restaurante barato donde encotramos con sorpresa a los franceses que conocimos en la Jaima del desierto en Merzouga. Dicen que se han metido con el “cat-cat” (4x4) por las pistas entre las gargantas del Dadés y Todra. También conocemos ahí a unos tíos catalanes muy majos.
También reñimos con un pseudo-guía que nos ofreció acompañarnos a un sitio porque le venía de camino a su casa y luego nos pedía dinero. Tras una charla en la que los muchachos del barrio estaban a nuestro favor, le derrotamos y se naja con las manos vacías. Más tarde le veremos en el mismo sitio donde le encontramos, era mentira eso de que iba a comer a su casa.
Hacemos muchas fotos, andamos mucho y acabamos la jornada cenando otra vez en la plaza por 50MAD (los dos). Luego un té rojo que habíamos visto en unos puestos acompañado de un vistoso bizcocho de chocolate resulta ser imbebible, pica un rato porque es de jegibre y sabe MAL, motivo por el cual se lo ofrezco amablemente a un medigo que me acosa, con escaso éxito. Me dice que pica y que ni lo sueñe. Luego volvemos a reñir, ésta vez con unos pavos que tocan en la plaza, porque nos piden un donativo y no les damos, pero le ponen a la seño un gorrito ridículo y la lían para sentarse con ellos, cosa que aprovecho para sacar una foto. Luego hurgo en la cartera para darles una propina y el jambo me pide 100MAD (10€!!) por la tontería, le decimos que ni p’a Dios, que le doy 10MAD y santas pascuas y nos tiramos un rato largo gruñendo. Al final no le damos más que 10MAD y se calla, o sea que no hay que ceder nunca a éstas cosas, ellos no pierden nada por intentarlo ya que lo mismo hacen la noche con un sólo turista, pero hay que ser firme y enhiesto (como una...).



31-Diciembre-Miércoles
Nos preparamos para ir a pasar el fin de año a las cascadas de Ouzoud, a 167 Km de Marrakech. Antes reñimos con los de la “zona azul” a los que pagamos ayer por habernos dado la brasa horriblemente. Pues ahora está otro maromo diferente al que nos dijeron que estaría y nos quiere cobrar todo convencido, y además 50MAD en vez de 40. Pero es que son la pera, lo intentan todo convencidos, pero si te muestras inamovible se rinden. Parece que a ellos no les importa crear una situación violenta (pero siempre verbalmente) y saben que a ti si te afecta.
Desayunamos ya fuera de Marrakech en un área de servicio lujosa y hortera y vamos a Demnate, cerca de las cascadas, para ver un puente natural en Imi-n-Ifri. Allí, tras rechazar a un par de guías, nos damos un paseo por un lugar muy bonito y con mucha aves. Luego vamos a las cascadas donde rechazamos a 3.643 guías que son tercos como una mula. Después nos alojamos en un hotel donde suena Bob Marley y el ambiente es agradable. Allí que comemos para darnos después un paseo largo por las cascadas. En lo alto de un mirador la seño va y se encuentra con una colega, Nuria, y se plantean alojarse en el mismo hotel que nosotros ya que habrá una fiesta a la noche por el fin de año.
Terminamos nuestro paseo y nos duchamos a la luz de una vela (no hay luz eléctrica en el baño, se ha estropeado). Hay un montón de españoles por todas partes. Echamos un té en otro garito más arriba, y también visitamos a la amiga de la seño y compañia en su hotel. Allí tocamos la guitarra un poco y charlamos. Abdul, el del hotel, nos promete el oro y el moro esta noche, que si priba, que si percusión, que si un guitarrista, que si cuatro guiris americanas, que si guas-guas. Para cenar nos juntamos con unos madrileños y valencianos muy majos, formando un grupo al que luego se une una pareja de Badajoz y de Madrid. Pasamos un rato agradable y cuando se marcha del restaurante una familia marroquí, Abdul saca la priba: vino y birra. Empieza la perdición.
Una vez perdidos decidimos ir a otro garito más arriba, donde está la verdadera fiesta y Abdul se alegra. Nos cogemos un saco lleno de botellines de cerveza y subimos, gran acierto, hay muy buen ambiente, marroquíes y guiris todos en armonía bailando al son de los tam-tams y de las sustancias estupefacientes y con hogueras en el medio. Nos acoplamos y contemplamos con asombro la densidad de población española en el ambiente. Gente de Madrid, Getafe, Valencia, un navarro... les hemos invadido.
Bailamos, tocamos el Djembé y nos divertimos hasta que el portador del reloj oficial (un marroquí con un reloj-despertador verde horrible) inicia la cuenta atrás y todos con el. Luego todo son apretones de manos entre desconocidos deseándose felicidad en este año que acabamos de estrenar, música y alegría. Que si malabares, cerveza, broncas entre los marroquíes borrachos (les sienta fatal el alcohol) y nos dan las 3:30 ó 4 de la mañana al acostarnos.
Una buena fiesta...




1-Enero-2004-Jueves
Nos levantamos tarde, a eso de las 11 y desayunamos vorazmente. El desayuno marroquí para turistas, por lo que he visto hasta ahora, se compone principalmente de té y pan, y unos cuenquitos con mantequilla y mermelada. A veces en vez de pan (o además de él) sacan unos crêpes que me encantan y también se puede añadir una tortilla francesa y/o un zumo de naranja.
Nos saludamos con los españoles y damos una vuelta por las cascadas. Luego nos damos los correos electrónicos y quedo encargado de iniciar la comunicación, pagamos y nos piramos. Un tipo del parking con el que tuvimos una acalorada discusión en su momento acerca de si la calle era o no zona de pago, nos pide a ver si podemos acercar a su jefe a Marrakech. Le sugiero un apaño con el dinero del parking y no nos cobra, así que nos llevamos al tipo. En Marrakech le dejamos y nos vamos a un hotel con parking fuera de la medina.
Hoy estamos destrozaos, que si la resaca, que si el dormir poco, que si el viaje que es largo, pero el caso es que estamos a punto de dormirnos a las 5 de la tarde. Nos sobreponemos y damos un paseo que se convierte en una peregrinación hasta (otra vez) la plaza de Djnaa-El-Fnaa donde cenamos por 55MAD en los chiringuitos del centro. A la seño Arabeli se le han acabado las pilas, así que ponemos el piloto automático hacia el hotel. Pero no es tarea fácil, el tráfico en esta ciudad es lo peor, bicis, carros de limpieza, motos, carrozas con caballos, camiones, autobuses, todos van por el mismo sitio pitándose y sin ceder ni en los pasos de cebra, consiguiendo que no te sientas a salvo ni en las aceras. De todas formas la gente lleva por la calle buen rollo, como el dia festivo aquí es el Viernes (mañana), hoy es el día de salir de parranda y hay un montón de mozalbetes y mozalbetas maqueados y muy europeos ellos, con pintas parecidas a las de cualquier sitio.
Llegamos en las últimazzzZZZZ...



2-Enero-Viernes
Hoy dice la seño que nos volvemos a casa, cosa que me mosquea porque todavía no hemos visto árboles de hoja peremne y no me parece serio, pero como hay prisa, pues ala. Salimos zingando al aeropuerto, pasamos ocho mil controles, dejamos el coche de alquiler y nos materializamos en un rato en Casablanca. Allí matamos las 5 horas y media que hemos de esperar al vuelo a Madrid yendo a la ciudad a 30 Km del aeropuerto en tren. 60MAD ida y vuelta (1000 pelas) cada uno, es carísimo. Allí damos un paseo con intención de llegar al mar desde la estación Voyager, pero esa zona es tan fea, que paramos a comer en el primer sitio decente que encontramos. Resulta ser un sitio muy fino (58MAD el menú) y comemos un cus-cus impresionante, con cebolla caramelizada y pasas.
Después vuelta, tren, viaje, cansancio, aeropuerto, otra vez controles, esperas, retrasos, horror y más horror...
Pero finalmente llegamos a Madrid, contentos de conocer dónde estamos y de hablar el idioma autóctono, pero digo yo que a ver cómo hago yo el trabajo del cole sobre árboles de hoja peremne...



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Fin del viaje...
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Anexos
Bibliografía:
Guía de viaje:
-Marruecos, de Lonely Planet
-Mapa de carreteras y turismo de Marruecos de Michelín.
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